
El monte o esfera de la espiritualidad es el más importante de todos, ya que es la base para conquistar los demás montes de influencias. Este monte también es conocido como el de la salvación o adoración. El evangelio de salvación consiste en que Dios quiere salvar a las personas, y se ha trabajado bastante este monte para presentar a Cristo y que la gente lo conozca, en evangelismos, discipulados, enseñanzas, etc. Pero hay cosas importantes de este monte que tenemos que saber y comprender.
Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. (mira Isaías 2:2 RVR1960)
Cuando hablamos de este monte, nos referimos de todo lo que es la religión en el mundo, no sólo de la iglesia evangélica, sino de la espiritualidad en general. Jesús ordenó a sus discípulos que discipularan a las naciones, haciendo eso no dentro de las iglesias solamente sino saliendo al mundo, ya que la iglesia es el lugar donde nos alimentamos para que podamos llevar el reino de Dios por toda la Tierra.
Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (mira Mateo 28:19-20 RVR1960)
A lo largo de toda la historia de la iglesia, esta ha sido la esfera o monte que más hemos reconocido y donde más han trabajado los pastores y ministros, y el único que se ha querido introducir a toda la iglesia. Pero, cuando vino la revelación de los montes y surgieron los otros seis, se entendió que la iglesia había dejado esos lugares vacíos (hoy ocupados por las tinieblas), y que la iglesia debía tomarlos, ya que la sociedad estaba separada en siete montes o esferas que abarcaban todas las partes y toda la actividad social de una nación.
Los enemigos de este monte son:
Los ferezeos, cuyo significado es "sin muros".
El principado de este monte es:
El principado de este monte es la idolatría y el espíritu religioso, el cual es el ladrón de la adoración a Dios con ídolos y tradiciones menospreciando al Espíritu Santo. Es decir, roba la verdadera esencia y la espontaneidad de la iglesia, y este es el problema que tenemos que desalojar.
¿Qué es lo que le dice el espíritu de idolatría a las naciones?
La idolatría le quita los muros a una nación, le quita los muros a una iglesia, despoja a la gente de la provisión y de la verdadera protección de Dios donde se establece. Detrás de la religiosidad y la idolatría opera una gran mentira y es que mientras más dioses tienes, estarás más protegido y tendrás más ayuda divina, mientras más dioses tienes, tendrás más prosperidad. Resultando todo lo contrario.
De hecho las naciones con más idolatría son las más desprotegidas y las más pobres, y esto podemos evidenciarlo cuando vemos las estadísticas las enfermedades, las plagas, los fenómenos naturales, la violencia interna, la pobreza que son los estándares de las naciones más idolatras de la tierra; porque con la idolatría le quitaron los muros verdaderos de protección, de la verdadera cobertura de Dios y levantaron la idolatría a los dioses pensando que estarían más protegidos, pero quedaron expuestos y por eso todos esos males las azotan, las controlan, las oprimen y las dañan, porque las naciones han quedado sin muros.
¿Qué hace la tradición y la religión? Nos aleja de la frescura del Espíritu Santo, del amor y de la conquista. Algo que debe siempre caracterizar a la iglesia es la frescura del espíritu y la conquista de territorios, porque cuando una iglesia tiene poca conquista y cuando está más basada en leyes y normas, y siempre hace las cosas de la misma manera, es muy probable que este dominada por el principado de idolatría.
Muchas veces no solamente las iglesias, sino también las organizaciones, federaciones, confraternidades y concilios cristianos que no tienen muros, son alcanzados por este espíritu, y la idolatría ha entrado en forma de tradiciones y legalismos, y estas estructuras se hacen más fuerte que el mover del Espíritu Santo y por eso hay poca frescura, poca espontaneidad y poca conquista; y lo que hay es una cantidad de normas, de costumbres que muestran que es el principado de idolatría que está gobernando. Y por no negociar las tradiciones, es como también se establece el legalismo, que es el otro espíritu de este monte, el cual es poner las normas y la ley por encima del amor y la gente, y la tradición es hacer las cosas siempre de la misma manera, resistirnos al cambio y sentirnos infieles si hacemos las cosas diferentes.
En el caso de nuestros servicios, la costumbre de seguir siempre el mismo esquema sabemos que viene: la palabra, viene la ofrenda, viene esto o aquello, porque en muchas iglesias ya se sabe el ritual completo y no se puede hacer diferente. Pero ¿qué pasaría, si un día empezáramos por la palabra?, lo que pasaría es que cuando llegue la mitad de la Iglesia ya se predicó, porque la gente también tiende a llegar a la iglesia justo para la predica, porque a la oración no asiste toda la iglesia, normalmente es un grupo específico quien está presente.
Nosotros somos los responsables de mantener esa frescura cuando sabemos que la espontaneidad del Espíritu Santo no es siempre igual, Él es un Dios que varía, que la revelación es siempre diferente y nueva; la doctrina, y la base es igual, pero las maneras y las formas cambian, Dios es un Dios de colores, y debemos siempre manifestarlo y dejarlo fluir.
Dios nos está llamando a un cambio de formato y de orden que es pasar de iglesias tradicionales a iglesias ministeriales con diseño de transformación. Por eso tenemos que revisarnos: si la esencia de nuestra fe y de nuestra iglesia está basada en el Espíritu Santo o está basada en tradición y legalismo, y que capacidad tenemos para cambiar y variar las cosas.
Iglesia tradicional vs Iglesia ministerial
La iglesia tradicional básicamente es aquella que tiene un culto, un templo, tiene tal vez un ministerio de niños y jóvenes, tiene alabanza, tiene diacono y escuela dominical, normalmente esa es la vida de la iglesia.
En cambio una iglesia ministerial es aquella que examina los dones y los talentos que están en todos sus miembros, que identifica los montes de todos ellos y levanta los ministerios de la iglesia para ministrar esos dones a la iglesia y a la comunidad.
En una iglesia tradicional el 80% de los miembros están sentados recibiendo palabra los domingos y el 20% restante están activados en el servicio y en la colaboración. Es decir, llena el templo pero no tiene mayor influencia.
En cambio, la iglesia ministerial invierte los valores y el 80% está activado en los montes y esferas de acuerdo al talento que Dios les dio, esto es un cambio total de concepto y un trabajo que tiene que hacerse, de manera que las personas que se congregan en nuestras iglesias estén sirviendo activamente en los montes, en los talentos de Dios les dio y están activas haciendo proyectos de los montes hacia la comunidad desde la iglesia, ya que posee un diseño de transformación.
Con esta perspectiva, no importa el número que tenga la iglesia porque si es una iglesia ministerial con diseño de transformación será de mayor impacto y marcará la diferencia.
Es por ello que debemos empezar a crear diseños de transformación, tenemos que examinar los diseños e irlos nivelando y ajustando, porque tal vez tenemos lo básico, tenemos los niños, los jóvenes, la escuela dominical y los diáconos, algunos tienen caballeros y damas, y hasta ahí llego, pero cuando trabajamos por montes entonces podemos lograr que el 80% en vez de estar sentados, estarían activados porque tiene una gama ministerial establecido por los pastores para que ellos ocupen esos ministerios donde sean formados, sean discipulados y se preparan en sus montes y estén dispuesto a servir cada vez que hay una batalla en la iglesia.
En este monte los cinco ministerios de Efesios 4:11 se activan y levantan para traer a Cristo revelado y la verdadera adoración a Dios, y la persona clave en este monte es el Espíritu Santo, por eso hay que levantar al Espíritu Santo de Dios para tomar el monte con sus frutos y sus dones, pues para estar en autoridad y conquistar esta esfera solo podemos hacerlo con la llenura del Espíritu Santo.
Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. (mira Efesios 4:11-12 RVR1960)
La clave de este monte es entregarle al Espíritu Santo todo el señorío, toda la dirección de nuestros ministerios, es decir que Él y su llenura sea lo más importante.
Algunas citas que nos permitirán entender nuestro trabajo en el monte de la espiritualidad:
Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. (mira Deuteronomio 28:1 RVR1960)
Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. (mira Isaías 2:3 RVR1960)
Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. (mira 1 Corintios 2:1-5 RVR1960)
En conclusión, este es el monte de la espiritualidad basado en el principado de la idolatría, el ferezeo y los principados que tenemos que batallar: el tradicionalismo y el legalismo, la mentalidad y la atadura idolátrica de hacer las cosas siempre igual y poner la idolatría por encima de la dirección del Espíritu Santo. Pero la verdadera adoración a Dios y el reconocimiento del Espíritu Santo levanta los muros, protege y bendice a una iglesia, a una familia y a una nación.

