Este domingo 28 de agosto tuvimos la oportunidad de llevar a las aguas a los fieles del Señor, quienes con perseverancia y dedicación lograron bajar a las aguas, donde se manifestó la gloria de Dios dando a cada uno el don del Espíritu Santo.

El bautismo cristiano en agua fue introducido por Juan el Bautista por mandato de Dios y fue observado y obedecido por el Señor Jesucristo.

El bautismo es un símbolo de muerte a la vida antigua, al pecado. Y de resurrección a una vida nueva, plena en Cristo Jesús.


Es por ello que este domingo como cuerpo de Dios, y obedeciendo al mandato de Mateo 28:19-20, nuestros hermanos y hermanas de forma voluntaria decidieron bajar a las aguas.


Somos Restauradores de Portillo demostrando que Dios no es una religión sino una relación. ¡La gloria sea a nuestro Señor Jesucristo!

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.